La diabetes en consulta psicológica

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La habilidad de hacer una pausa y no actuar por el primer impulso se ha vuelto aprendizaje crucial en la vida diaria.

Daniel Goleman

Actualmente decir que alguien es diabético no causa gran impresión en quien escucha la noticia, parece como si fuera un requisito de la edad adulta o una situación que es de esperarse. La enfermedad se ha hecho un problema de salud a tal grado que desde el 2005 se considera la primera causa de muerte en el país.

Por otro lado, quien ha sido diagnosticado con diabetes encontrará que su vida tendrá ciertas modificaciones que de no ser puestas en marcha podrían tener consecuencias mortales. Las principales recomendaciones  médicas se refieren a la moderación y modificación de la dieta y a la realización de actividades físicas tales como correr o demás ejercicios aeróbicos. A simple vista cuidarse suena simple, pero miremos al mundo desde el lugar de alguien que ya ha sido diagnosticado y a quien el médico firmemente ya le ha dado tales indicaciones.

Imaginemos salir del centro de salud tras la noticia de que se tiene una nueva enfermedad que nos acompañará el resto de nuestros días y con la advertencia de riesgos como perder la vista o la amputación de alguna de las extremidades. Además de esto, tener que despedir muchos de los hábitos que tanto se disfrutaban, como beber refresco después de la comida, mirar televisión mucho tiempo por la tarde o tomar una cerveza los viernes en la noche . Eso debe dar como resultado una sensación de tristeza, frustración y estrés que hagan más complicado recibir la noticia. Pero eso no es todo, imagina que vas camino a tu casa y encuentras en el camino puestos ambulantes con cientos de dulces y refrescos, te topas con una taquería que huele de lo mejor, en el camión un vendedor pone en tu mano una bolsita con galletas y al llegar a tu casa tu familia te recibe con la siguiente noticia “¡Ya va a empezar el partido! Compramos gorditas y cerveza para la comida”. Debe ser una experiencia complicada.

Como ya se notó, que una persona enferme de diabetes no sólo tiene que ver con lo orgánico,  otro factor importante es el ambiente que la rodea y cómo la persona se relaciona con éste. Ahí es donde la intervención psicológica entra en acción, en ésta la principal premisa será adquirir comportamientos y formas de pensar que favorezcan la mejoría orgánica.

Si ya has recibido un diagnóstico de diabetes (principalmente de tipo 2) o deseas adquirir un comportamiento de tipo preventivo, pero no sabes por dónde empezar, puedes comenzar con estos pasos.

Primeramente tienes que mantener a tus pensamientos en calma. Recuérdalo, la manera en que piensas determinará cómo te sientes emocionalmente, por ello que estés triste o ansioso dependerá más de ti que de lo que realmente está pasando (Si tienes dudas al respecto puedes visitar otro de mis artículos llamado “Pensamientos que enferman y su liberación”). Además adoptar una actitud activa te servirá de mucho, es decir, en lugar de culparte o lamentarte puedes pensar en qué medidas tomar, a dónde acudir y de qué manera realizar todo esto.

Otra de las principales recomendaciones es conocer todo acerca de la enfermedad, tanto su explicación biológica como las medidas a tomar, el fin de éstas, qué hacer ante diferentes situaciones, procedimientos de autocuidado y principalmente identificar qué acciones empeoran la enfermedad y qué acciones disminuyen las probabilidades de que se complique. Con esta información estarás más capacitado para tomar decisiones y conocer la manera de proceder ante determinadas situaciones.

Lo que procederá, ahora que has identificado qué comportamientos te benefician, será identificar y/o registrar las situaciones que facilitan que recurras a comportamientos poco benéficos y comenzar a modificarlos. Por ejemplo, si has identificado que durante la hora de comida en tu casa prenden la televisión para ver específicamente un programa y la duración de éste es el mismo tiempo que te la pasas comiendo, tal vez puedas cambiar la situación poniéndote un tiempo límite para terminar tu comida. En este mismo ejemplo tal vez la posición de ciertos objetos (por ejemplo la ubicación del refresco en la mesa) los hace más accesibles y antojadizos, esta situación podría ser modificada acordando con tu familia que puedan ser cambiados a un lugar que no te sea tan accesible. Y para terminar, ciertas situaciones, por ejemplo que te mantengas sentado por algún tiempo después de comer   pueden favorecer que te dé sueño y evites así hacer ejercicio, por ello debes poner atención en qué haces y cómo para poder cambiar una cosa por otra. Aunque el ejemplo anterior es muy simple muchas veces pasa, lo importante es que verdaderamente hagas un análisis de lo que hace que te comportes poco saludable.

Para dar solución a los problemas que con todos estos cambios pueden surgir puedes aplicar la siguiente técnica, consiste en analizar el problema y pensar en diez o más soluciones que le puedas dar. Lo siguiente es escoger una de ellas y ponerla en marcha, en caso de que no funcione escoger otra y seguir así hasta que alguna dé el resultado esperado. Lo importante es que seas muy creativo al momento de dar solución a cada uno de tus problemas.

Por último, será bueno evaluar los resultados de tus acciones. Aquí puedes acudir a una consulta con tu médico o simplemente contrastar cómo te sentías anteriormente y los cambios que has logrado. Esto te ayudará a motivarte a seguir y a que veas que tu esfuerzo da buen resultado, o por el contrario a detenerte nuevamente a analizar qué situaciones podrías cambiar.

Estas son solamente algunas recomendaciones que puedes seguir, sin embargo, no son la solución a tu problema, no olvides que siempre puedes consultar a un especialista. En caso de que estas recomendaciones no sean suficientes puedes acudir con el psicólogo.

Por el momento me despido, recuerda que eres libre de comentar, hacer preguntas o sugerencias al respecto. En caso de que este tema te haya interesado también puedes revisar otros de mis otros post. ¡Saludos!

Referencias

Pineda, N., Bermúdez, V., Cano, C., Mbard, M., Mengual, E., Medina, M., Leal, E., Martínez, Y. Y Cano, R. (2004). Aspectos psicológicos y personales en el manejo de la Diabetes Mellitus. Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéuica, 23.

Rodríguez, M. y García, J. (2011). El modelo psicológico de la salud y la Diabetes. Revista Electrónica de Piscología Iztacala, 14, 210-222

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